martes, 1 de noviembre de 2011

En el Día de los Muertos

Santiago del Estero, 1-11-11. (De nuestro corresponsal). A la Barra de Bolivia, más allá del Bien y el Mal, anuncio que "El Alacrán" nos revive la amistad. Podrás apreciarlo en el recorrido por nuestro sitio. Y te cuento la historia de cómo lo conseguí, y con qué propósito. Inicié el 2011 con 67 años cumplidos y viajé a Mar del Plata en compañía de mi señora Cecilia Canevari, con el propósito de conocer el mar y al mismo tiempo visitar a Tomás Coldaroli y su esposa, nuestra maravillosa Irene.

Como se comprenderá, estaba (estoy) sintiendo la necesidad de recordar (re-latir) los tiempos de la Bolivia, pero no sólo como una experiencia de mi propia vida sino como la de un colectivo, pues eso éramos y acaso somos o seremos, que es lo mismo.

Lo cierto es que en Mar del Plata me bañé una sola vez y visité tres a Tomasito, Irene y Eugenia, una de sus dos hermosas hijas. Una noche maravillosa cenamos en un restorán de primera, donde siempre nos lleva él. Otro día recorrimos la ciudad y su historia, y entre todo el humor y el amor que nos dispensaron, me entregó (en préstamo, y sólo a los fines de esta edición digital) un ejemplar de El Alacrán, periódico de la CUSC que vio la luz el 17 de octubre de 1959. Han pasado 52 años, con sus días y sus noches.

Esto le da al texto un valor historiográfico que no dejarán de advertir. Y me reservo una relectura para analizar sus artículos, todos escritos por el querido (inefable) Chino Mata, uno de los misteriosos personajes de nuestro tiempo.

Saludo hoy, a más de los nombrados, a Narciso Sebastián Carabús (Brummell) en Catamarca, Luis Boutigue (E-Type), Guido Mogro y Marta Goya en Buenos Aires, Héctor Maletta en Singapur (o Malasia, donde el hambre duele más), Ernesto Bavio en Paraná, Roberto Alberti en (¿donde estás? ayudame, que me olvidé el nombre de tu pueblo bonaerense), Raúl Bauso de Arrecifes, que descansa en Tucumán y gocé de su amistad hasta lo último, y del también inolvidable Darío Pelusso, a quien le debo un retrato.

Ojalá nos lean, también en el espacio vecino de la Casa Universitaria Federico Ozanam (CUFO), otros estudiantes magníficos: Ernesto Nanni en Junín, Patricio Griffin, Mito y Fito Fernández (oye Mito, ¿que sabes del flaco Saidman?), los Mallea, el flaco Gobato, Arturo y Tati Novillo (artista de alma, acompañó en guitarra a varios de nuestros grandes músicos), Julito (abogado e industrial de productos de belleza en la zona de Balcarce). No quiero olvidarme de los sanjuaninos: el Dr. Gómez y el CPN Lázaro (levántate y escríbenos muchacho).

En fin, no quiero abusar de mi memoria, ni de tu paciencia. Son éstas las noticias del día. (15:11 h.)

El Alacrán Nº 1, pieza de colección


El Alacrán
Nº 1

TANCREDOLANDIA, 17 de Octubre de 1959. DÍA DE LA LEALTAD y del RECUERDO.
Editor irresponsable: Chino Mata
Director: Brummel Carabús
Jefe de Redacción: King Kong Coldaroli
Secretaria de Redacción: Tere “Ayuí” Dávalos
Ibujo y diagramación: Sugestino Fernández
Cebador oficial de mate: Mudo Mallea
Cebador adjunto: Roberto Fernet

LEA HOY

Ranking de llamadas
Sensacional encuesta
Sorprendente concurso
Nuestra despiadada dedicatoria
Recio llamado: Editorial

Tema de meditación: “Panza de cura, sepulcro de gallinas”. Brummel Carabús.


ENCUESTA

El Alacrán inicia en este número una serie de encuestas que espera no caigan en la indiferencia y el olvido, pidiendo a todos que contribuyan a que el esfuerzo se concrete.
Por medio de ellas tratamos de sacudir la apatía característica de los católicos, de ilustrar o hacer pensar y en último caso transmitir las inquietudes que “El Alacrán” tiene y desea que se conviertan en realidad. Como la caridad comienza por casa, la primera encuesta está dedicada a la Casa Universitaria San Carlos (CUSC); pidiendo a los miembros de la misma y a todos los allegados a ella nos remitan su opinión que siempre será valiosa. Sobre todo deseamos con verdadera curiosidad conocer la opinión de los que no pertenecen a la CUSC pero que de un modo u otro se hallen ligados a ella.

DEDICATORIA

Este número es dedicado a EL HOMBRE. No, no se asusten; “El Alacrán” no hace política. Nos referimos al Pbro. Raúl “Polilla” Núñez, rey del “G.G.” (gancho y gualicho), codificador del Derecho Natural, y además matemático y poeta. Sacerdote ejemplar, de muchas facetas y vueltas, llegó como bendición del Señor a Tancredolandia en Mayo de 1958, para dar clases de filosofía, y en Marzo de 1959 se instaló como Legado pontificio, y según sus detractores, como maldición de Satanás (Club de Niños Solteros). A pesar de los escasos cinco meses de convivencia, el Pbro. Ganchegui, se ha captado la simpatía y corazón de los habitantes de Tancredolandia, no así su cerebro, que sigue refractario a sus nociones filosóficas. “El Alacrán” por medio de esta dedicatoria, agradece al Pbro. Núñez, todos sus desvelos, inquietudes y oraciones por Tancredolandia, y le ruega sepa disculpar todos los malos ratos pasados y por pasar, y promete formalmente luchar por el exterminio de los solteros.

MONSTRUOSA EXPERIENCIA

El 17 de Octubre se realizó en Tancredolandia la esperada fiesta que contó con la inusitada concurrencia. Rompiendo con los moldes tradicionales, se pretendió realizar una reunión social de vastos alcances, cosa que cuantitativamente se logró, pero en otros aspectos no satisfizo. “El Alacrán” cree que no conviene realizar fiestas de tal magnitud, porque aparte del incierto resultado económico de la misma, la presencia de tanta gente desconocida desvirtúa la finalidad de estas reuniones, causando desagradable impresión entre los allegados a la CUSC, habituados a las anteriores tan propias al espíritu imperante en Tancredolandia. Prueba de ello es que la reunión se animó hacia el final, cuando quedaron los allegados a la casa, lamentado que las chicas de Belgrano se hayan ido tan temprano. “El Alacrán” aboga por un retorno a las antiguas formas y que esta experiencia resulte provechosa, en todo sentido.

IMPUNIDAD

Ante los bochornosos sucesos que frecuentemente se vienen produciendo, los habitantes de Tancredolandia no saben ya a quien acudir. El consejo, el prefecto, el ecónomo y Rebeca se muestran impotentes para contener la ola de asaltos y desaparecidos que se producen. Al conocidísimo ingeniero J.C.A. (¡suspiros!...) y a los Dres. Tancredo Mallea y Brummel Carabús, el domingo pasado les sustrajeron dos botellas de plasma sanguíneo (de los laboratorios Cinzano) que debían llevar a una Villa Miseria de Martínez. Desde estas páginas pedimos un severo (Toranzo) castigo para los autores y encubridores del antisocial robo. Por una denuncia anónima, estamos en condiciones de informar, que estarían implicados en el criminal suceso el conocido coimero “Coragio Scappuna”, el nefasto “Hipotecatus erectus”.

BUSCADO

Sergio Dávalos (a) Dalai Lama, Patoruzú o el pibe mangazo. Vive pidiendo plata.
Señas particulares: Rubio. Poco pelo y bastantes entradas. Orejas arrepolladas. Mentón facie de monato (tití). Piel blanca y tersa. Cutis manuelita. Viste con elegancia. Habla con acento francés. Suele andar en motoneta. A la vista del dinero se excita dando grandes alaridos y saltos.
Cargos: Defraudación al fisco (Coldaroli). Estafas a Gómez, Muro y Cía., y a la Ratto Billar Corporation. Incumplimiento de contrato (Pomposiello). Usurpación de cargo (delegado obrero).
Recompensa: Hermoso reloj de sol con cuadrante luminoso para la noche.


EL ALACRÁN

Hoy surge a la consideración de la selecta elite universitaria allegada a Bolivia 542 (CUSC o Tancredolandia) la revolucionaria publicación, que conmoverá hasta sus cimientos la estructura oligárquica de nuestra pequeña república. “El Alacrán” es el representante del clamor popular y de nuestras exigencias juveniles revolucionarias.
Bregaremos sin descanso para evitar los aumentos de cuotas, las absurdas economías de King Kong y sus mejunjes jabonosos. Aboliremos la apestosa polenta y los repugnantes bifes de hígado. No cesaremos hasta suprimir el nocivo brebaje que nos dan por desayuno, ni el maldito mate cocido. Debemos luchar y vigilar, ¡Abajo el oligárquico consejo! ¡Guerra al Dalai Lama, a Pedernera, a Delofeu y a Mordancio!


EDITORIAL

Como todas las cosas juveniles “El Alacrán” es en apariencia alegre, irresponsable y pasajero. Pero tras ese disfraz, los que lo hemos sacado a la luz, tenemos la secreta esperanza de que este disparatado y ameno pasquín trascienda el ámbito de intimidad en que nació, y quizás con otro nombre y más seriedad, se convierta en una verdadera publicación universitaria católica. De una sola cosa estamos seguros: “EL ALACRÁN” no será pasajero, con la ayuda de Dios, hemos de salir de vez en cuando. En fin queda expresado el anhelo y en Bolivia 542, siempre habrá disposición para llevarlo a cabo.
Si alguno le gusta y se anima, ya sabe...
“El Alacrán”

Tema para meditación: “Gallego, ¡qué lindas que son las novias!”
Toto Cattaruza


Sociales

El Dr. Roberto Morales Branca viajó a Curuzú Cuatiá, con el objeto de adquirir una serie de gualichos y payés de la mejor calidad; para intentar, a su regreso, quebrar la mala racha que lo persigue desde marzo de 1959 y aprobar alguna materia antes de julio de 1960.

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El pasado 9 de septiembre el conocido Dr. Sergio Dávalos, cumplió 26 años de vida. Ello dio lugar a una simpática reunión, en la cual se le prometieron al homenajeado toda clase de regalos. La nota destacada de la reunión la dió nuestro incomparable director Dr. Narciso Carabús, quien intentó, durante toda la reunión de convencer a Teresita Dávalos (la reina del Ayuí), de su apostura y elegancia. La impresión general era de que “carabito” estaba bajo los efectos de un gualicho “Ganchegui”.

Paseo

La estación de ferrocarril es: CANAL SAN FERNANDO- ¡Ojo! No es San Fernando.
La lancha debe ir por el arroyo HABRA VIEJA.
La isla se llama NAUSIKAA.
El viaje en lancha dura 15 a 20 minutos.
Misa de 8hs. En la Iglesia del SANTISIMO SACRAMENTO, Charcas y San Martín.

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El club  de los casados insta a todas las niñas solteras (en edad de merecer y con pretensiones matrimoniales) a realizar toda clase de intentos y esfuerzos, tendientes a convencer a los siguientes jóvenes a abandonar su hermosa, tranquila y pacífica soledad. Los candidatos son los siguientes:
  • Luis Boutigue, Jorge Di Genaro, Juan Carlos …, Hector Fulgenzi, Sergio Dávalos, Narciso Carabús, Pedro Nasser, Yamil Sale.
Para cualquier ayudita, referencia o gualicho importado consultar a GANCHEGUI.

(dibujo)

¿Quién es?
“Los primeros en el aula son los últimos en la vida”
Chino Mata

DEDICATORIA

Nos hemos impuesto la obligación de dedicar cada uno de los números de “EL ALACRÁN”. Este primer número se lo dedicamos a la Mamie Rebeca. ¡Nadie mejor que ella para ello! Por su tesonera y abnegada labor se pudo mantener y afianzar Tancredolandia. Se lo dedicamos con el cariño y agradecimiento que todos le profesamos, y deseamos que por muchos años nos siga acompañando. Por lo menos hasta que nos recibamos nosotros o que Isabel se case con algún habitante de Tancredolandia..... que sería el colmo de los colmos. ¡Ah! Para próximo domingo los de “EL ALACRÁN” queremos comer empanadas.

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ATENTADOS

Ante el alarmante cuadro que presenta Tancredolandia, se ha decidido formar una comisión vecinal que peticionará ante S.E. el Señor Prefecto la implantación de una línea dura y la depresión drástica del terrorismo. La comisión está integrada por conocidos antiterroristas, como los Dres. Delofeu Giacopello, Sugestino Fernández, y Chinesee Mata, quienes en un próximo acto público, darán a conocer el plan de trabajo a desarrollar. Mientras tanto, en la corriente semana fueron víctimas de actos terroristas los Dres. Giacopello, Mata y el Ingeniero Suspiros Angolani. “EL ALACRÁN” propone una enérgica acción y un exterminio total de los terroristas.

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Vendo guitarra AMAESTRADA- UD. silba su canción favorita, y la guitarra la toca sola. ¡Gran oportunidad! ¡¡Una joya!! Tratar: Dedos Ágiles Di Genaro.

RANKING TELEFÓNICO

“EL ALACRÁN” comienza desde este número el cómputo de las llamadas telefónicas, que con loables intenciones matrimoniales y plenas de sugestión, se hacen a los solteros de Tancredolandia. Las cifras actuales son las siguientes, consignándose el número de llamadas y el tiempo permanecido junto al aparato:
1)      Suspiros Angolani: 27 llamadas. 3hs 30m 20s.
2)      Le Noire Dávalos: 25 llamadas. 3hs 15m.
3)      Brummel Carabús: 22 llamadas. T. 2hs 58m 35s.
4)      Montanés Mallea: 20 llamadas. 2hs 52m 10s.
5)      Dedos Ágiles Di Genaro: 18 llamadas. 2hs 39m 15s.
6)      Elevantor Boutigue: 16 llamadas. 2hs 12m 30s.
Para ingresar en esta lista es necesario tener como mínimo 15 llamadas.

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INCREIBLE: “Uno intenta convencer y convertir a una mujer en persona, pero no hay caso”.
Le Noire Dávalos

TUTTI FRUTTI

Sociales y necrológicas: El 15 de septiembre pasado, regresó de Curuzú Cuatiá el Dr. Roberto Ferner, testigo visual del suceso que conmovió la opinión pública. Tratando de esclarecer la confusión reinante, el citado profesional hizo detener a tres hermosas y robustas gallinas coloradas (comunistas), que luego de un sumario juicio, fueron declaradas culpables de los sucesos, y pasadas por las armas. Los restos de las infortunadas protagonistas, fueron trasladados a esta capital, y depositados en el cementerio del Sud, debajo del diafragma.

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Mentiras criollas: “Mire Dr. si hay mucho trabajo durante la semana, llámeme nomás”.
Suspiros Angolani

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Frase Póstuma: “El casamiento es un arma para hacer callar a la mujer”
Luis “Utopía” Más

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SENSACIONAL CONCURSO

Demuestre una vez más su ingenio resolviendo este original entretenimiento.
Su esfuerzo (audaz por cierto) será recompensado con interesantes premios, los cuales serán entregados en la próxima fiesta.

I) Buscar el nombre de varón, castellano, que no lleve las letras de CARLOS.

II) ¿Qué representantes de Tancredolandia acuden a su mente al escuchar estas palabras o ver el gráfico?

a) Siesta
b) Coca-Cola
c) Langostino
d) Reloj despertador

martes, 4 de enero de 2011

Bienvenida

Si fuiste estudiante entre 1960 y 1970, si viviste en Buenos Aires, en el barrio de Flores, exactamente en Bolivia y Avellaneda, y si además de estas condiciones eres un testigo de tu tiempo, pues desde ya te invito a colaborar en este periódico, en textos de 20 a 500 palabras. Por ahora tenemos tres secciones, dedicadas respectivamente a la historia de CUSC y CUFO dentro del mapa de la época, otra dedicada al anecdotario (bautismos, festicholas y otros autos de fe), y una tercera sobre otro tema que ya anunciaré. No olvides consignar tus datos actuales y anotarte como lector. ¡Muchas gracias por tu aporte!

Bienvenida

Espacio reservado.

domingo, 2 de enero de 2011

Recordando a Tomás Coldaroli

Me dicen que la voz ‘recordar’ alude al corazón (cordio), sugiriendo la idea de volver a sentir. El recuerdo sería aquella evocación de un sentimiento, un retorno a un momento inicial, en el que tuvo lugar un hecho que hoy vuelve a entretener nuestra atención. Esto es, un pasado que se hace presente.

Imagino al pensamiento como una ave solitaria, que con el recuerdo se consuela. Lo digo así, hernandianamente, a sabiendas de que enuncio una verdad que muchos descubrieron antes. Ahora, sólo agregando una letra, el pensamiento se convierte en nave (que es también un ave, pero envasada en navío), cuya navegación es un vuelo interminable en el que a veces, cansados de repetidas novedades, decidimos volver atrás. El piloto gira en círculo, dibujando la gota de agua que le permita re-tornar al lugar y el momento en que situamos al personaje que protagoniza nuestro soliloquio.

En efecto, ¿dónde y cuándo situar al sujeto que conocimos bajo el nombre de Tomás Coldaroli, coloquialmente Tomasito?

Se trata de Buenos Aires a comienzos de los años 60, en el barrio de Flores; exactamente Bolivia 530. Había allí una comunidad que tenía en común su actividad (estudiantes) su origen (remotas ciudades o próximas aldeas, más rurales que urbanas), su edad y su sexo (varones casi adultos de 17 a 30). Anoto que también los identificaba su opción religiosa, en tanto se definían como católicos, un adjetivo aún más impreciso que el de argentino.

La institución, porque lo era, tenía sus reglas, y no poco estrictas. Bajo la apariencia de la pensión había todo un claustro secularizado, remedo moderno y algo bizarro de un monasterio medieval de púberes varones. La organización se basaba en la autogestión. Eclesial ma non troppo, con presencia de un cura de verdad[1]. Había un prefecto que duraba dos meses en funciones, elegido entre nosotros por el grupo, y un ecónomo, determinado por sus propias cualidades y la incompetencia de los demás para tal función. También había semaneros encargados de sacar la basura a la puerta, y ocasionalmente del lavado de sábanas, a cambio de un módico plus. Desempeñé todas las funciones, salvo la de ecónomo. Sé lo suficiente de economía y de mí mismo como para ignorar que he fracasado en el intento de combinarlos en la vida diaria.

Bajo el patronímico de San Carlos Borromeo había nacido una primera casa universitaria (la CUSC), desgajada de uno de los tantos pensionados que gestionaba el cura Etcheverry Boneo. Unos años después, viendo que los aspirantes superaban el número de camas cuchetas disponibles, en cuartos que parecían cuadra de regimiento o juvenil albergue, se formó una segunda casa, puesta esta vez bajo la advocación de Federico Ozanam, ilustre protector de los presos, refugiados y marginales. La sigla de CUFO siempre ofreció un campo para la sátira y rebuscadas rimas.

Pues bien, cuando aterricé en la segunda casa universitaria, hacia febrero de 1961, comenzó otra etapa de mi vida en instituciones totales[2]. Ya conocía los colegios religiosos con internado, pero este pensionado universitario, en comparación, se parecía a la libertad absoluta. En esta etapa aprendí la mayor parte de lo que sé acerca de la vida comunitaria y la amistad entre varones. Estaban los “grandes”, los veteranos, lo que marcaban el camino.[3] Y nosotros, los recienvenidos, que estábamos conociendo las máquinas de afeitar, el humo del cigarro, y las mujeres.[4] A veces, sobre todo el primer año, se rezaba el rosario y se exponían las intenciones. No me acuerdo las que expresábamos, pero puedo imaginar las que callábamos.

Es en este escenario de doméstica vecindad, suerte de obligada familiaridad entre pares, es donde mi memoria sitúa a Tomasito. Un metro ochenta. Con cierta tendencia a la obesidad, pero no debida a atosigamientos bulímicos, sino, pienso ahora, al sólo efecto del buon mangiare, anunciado por la raíz itálica de su apellido. Su cuerpo –invariablemente bien vestido, aromatizado por colonias de buena marca- estaba coronado por una relativamente pequeña cabeza, asentada sobre cuello corto. Rostro redondo, sonriente, de ojos pícaros, que podía pasar rápidamente a la calentura.

Pero a diferencia de los otros “grandes”, que marcaban continuamente el principio de autoridad, Tomás, que también suscribía la idea de un orden jerárquico estricto en la sociedad, que era común entre los católicos de la época, prefería un tipo distinto de vínculo con los “chicos”, ubicándose más bien como tío un tanto cómplice.

Por lo común expansivo y de buen humor, Tomás era un hombre generoso y conciente de su papel de mediador entre estos jóvenes algo pajueranos y la gran ciudad, que apenas vislumbrábamos, a pesar de habitarla. Nuestro itinerario diario incluía el tranvía 99, que nos llevaba a las aulas de la universidad en la que se suponía que estudiábamos.

En la casa, que al fin y al cabo era nuestro hogar, nos reunían las comidas, el espíritu gregario, y también la soledad, que apenas cabía en nuestro atestado mundo vital pero sí, un poquito, en nuestra intimidad de pibes que extrañan el pago. Luego estaban las sesiones de estudio, a menudo nocturnas, interrumpidas por discusiones delirantes que proponía el infatigable conversador Raúl Bauso[5], que aparentemente gozaba poniendo a todos los demás en su contra.

Periódicamente, el deseo de apartarnos en pequeños grupos de la gemeinschaft dominante nos llevaba a los bares de la vecindad. A mi me gustaba el Quitapenas, en la calle Nazca. Pero había varios otros que solíamos frecuentar, incluida La Perla para alguna cita ceremonial. Se trataba de tugurios clásicos o pizzerías modernas, cafés de luz difusa o cervecerías de ambiente deustche, por entonces de moda.

Más o menos achispados, nos veo saliendo una noche, en medio de risas, bromas jocundas, pullas o cargadas, en el sugestivo éxtasis que el alcohol pone en el alma, poniéndonos, de pronto, en situación de pandilla callejera, de tunantes burlistos, sorprendidos al ver a Tomás apretar el timbre de cierta casa acomodada, y saliendo luego a la carrera, todos, hacia la esquina donde nos perderíamos en la sombra.

Sea esta modestísima trasgresión de las sagradas normas del orden social la mayor que recuerdo. Nos hubiera gustado protagonizar otras aventuras más memorables y literarias, en el terreno del sexo, por ejemplo. Pero esa posibilidad no se nos presentaba entonces tan fácilmente como lo deseábamos. No era sencillo ponerse de novio en la ciudad, y menos aún enganchar una mina en tanto baile como se ofrecía todos los sábados. Y a veces de jueves a sábado, como en el club San Jorge, o en el Círculo Santiagueño, que yo solía frecuentar con obsecuente e inútil perseverancia. Luego, en caso de hacer un contacto apropiado, ¿cómo haríamos para llegar con naturalidad a esas otras instituciones denominadas por entonces hoteles ‘alojamiento’, o, más vulgarmente, ‘muebles’ o 'telos'?

Nuestras iniciativas concupiscentes eran aventuras principalmente mentales, actos que cabía ubicar en el territorio de la sociología de la intimidad antes que en el Kinsey Report. Pero no quiero generalizar: así me sucedía a mí; como siempre, envidiaba a los más diestros que yo en este arte de la cacería de mujeres, que bajo esa forma se presentaba también el complejo y misterioso vínculo de seducción entre varón y mujer. Entre ellos descollaban Fito y Darío Pelusso, capaces de cantar, y de conquistar a través del arte de la música, el baile, y el chamuyo. Para eso había que organizar una reunión ‘social’ (como si las hubiese de otro tipo), una especie de vermouth danzante movilizado por simpáticas moviolas a cuerda y por actuaciones en vivo.

Y allí estaba, también, Tomás. Él pertenecía a la reducida élite de los que tenían el problema resuelto: tenía novia. Esto, en el lenguaje de la época, significaba algo serio, vaya a saberse por qué. Sin embargo, esta seriedad aparecía en Tomás bajo una forma levemente satírica, sonriente. Humorística era, de cabo a rabo, su relación con Irene, una pequeña y fina dama incaica de las tierras altas del Tauantisuyo. Irene era el sujeto contrafóbico de este Tomás niño. Ella, maternal y realista, ante este estricto ideólogo que jugaba a la guerra revolucionaria.

En ese tiempo Tomás ya estaba instalado en el mundo, si por tal se entendía, además de la novia, el trabajo. Tenía un puesto considerable en la firma Sanderson SAC, de Concordia que producía jugos de naranja concentrados. La oficinas estaban en Esmeralda 1008, primer piso. El papel membretado de Sanderson puebla mi correspondencia, y por lo visto lo usábamos discrecionalmente.

Más que por buen pasar, era su generosidad la que nos llevaba a comer, de a uno por vez, en algún restaurante caro. Ese era uno de sus gustos: mostrarnos el mundo del buen vivir en la mesa, diferenciar cubiertos, copas, vinos y carnes, para captar ese sentido que une al sibarita con el gourmet.

Tomás tenía una formación ideológica definida, en torno a las ideas del nacionalismo católico, de inspiración franquista, que combinaba el pensamiento de derecha con la Rerum Novarum. Estas ideas estaban ampliamente vigentes en ese momento de Argentina, y unos años después tomaron forma bajo el gobierno de facto de los militares ‘azules’, que más tarde aprendimos a llamar dictadura.

Era lector y propagandista del periódico La Tradición, que editaba en La Rioja el padre Herve Le Lay, que hoy identifico en una línea lefevbrista. Tomás percibía la amenaza del comunismo como una fuerza disolvente de la ciudad católica, que latía no sólo en el imperialismo del Soviet y el PC, sino también en la corriente desarrollista de Frigerio y Frondizi, y aún en la revista Panorama. Nada sé de sus vinculaciones con esta corriente de ideas, pero ahora me acuerdo del ostensible gordo Mendoza, con el que alguna vez compartimos espacios de charla. Y de la oratoria ronca y abdominal –no por eso menos encendida- de Jordán Bruno Genta, a quien una década después asesinaron en la puerta de su casa, en un barrio de Buenos Aires, tan tranquilo como el de Flores.

Esos fueron los años en que el asesinato político cruzaba por las mismas calles en que circulaba el 99.

Tomás era un lector avisado. Releí estos días no menos de cuatro cartas que me envió cuando en 1964 fui llamado a las filas del ejército, obligación de servicio militar que cumplí con dócil civilidad, sin atreverme a la deserción, en el regimiento 4 de caballería Coraceros General Levalle, en San Martín de los Andes. Tomás describía con lujo de detalles la operación que hicieron después de mi involuntaria partida: hallaron en mi pequeño cuarto monacal un hato de ropa sucia que mereció la pena del azul blanqueador, luego de provocar cierta intoxicación ambiental, inevitable por el tiempo que habían permanecido en maceración las prendas íntimas en cuestión.

Gracias a este oportuno alejamiento de Buenos Aires, mantuve una copiosa correspondencia con mis amigos de la CUFO: conservo las cartas como prueba de una vocación epistolar, eminentemente literaria, a más de periodística y de crítica social, que cultivaba nuestra generación. En otra carta me habla del Séptimo Círculo y las novelas policiales, de Michael Burt, y de su inspiración chestertoniana. Desde entonces me llamó "el granuja".

Mi último recuerdo de Tomás Coldaroli es de 1970: pasó por Santiago del Estero con Irene y su Citröen. Han pasado 35 años desde entonces, y no he vuelto a saber nada de él. Ahora necesito verlo, saber de su tiempo, de su gastronomía, de sus ideas, de Irene, de sus lecturas y sus impresiones acerca de cómo va el mundo. No quiero dejar de decirle que lo recuerdo como el más fraternal, ilustrado y riente de mis amigos de entonces. Y que aún me acuerdo de la deuda que tengo con él. Cumplido esto, mi nave seguirá su viaje.

Maco Hondo, Santiago del Estero, 25-12-05.
 

[1] Primero Núñez, el pastor de los chinos. Luego... no me acuerdo del apellido francés que designa a otro cura afable.
[2] Cf. Goffman, Erving: Internados. Amorrortu, Buenos Aires, 1972.
[3] Héctor Fulgenzi, Mito Fernández, Tomás Coldaroli.
[4] Roberto Alberti, Raúl Bauso, Darío Pelusso, el sanjuanino Lázaro, Fito Fernández, y más tarde Ernesto Perro Nanni, Patricio Griffin, y el simpático Turk, salteño de Orán.
[5] Tuve una estrecha amistad con Raúl, y nos frecuentamos hasta su muerte, hacia 1985. Por entonces vivía en Tucumán.

Una comida pugliese: pastel de zite al horno



El destacado gastrónomo y erudito historiador Tomás Coldaroli nos ofrece una receta única. El venerable Tomasito ha aceptado colaborar con Barra de Bolivia, enviándonos una receta o comentario político-filosófico quincenal. Muchas gracias amigo, y a gozar el pastel!

El "pasticcio di zite al forno", es una receta típica del domingo. En muchos lugares del sur de Italia se lo sirve como plato único, porque es muy rico y "contundente", después de comer una buena porción ya no se encuentra espacio para otra comida. Los zite son fideos largos con forma de tubo, con su salsa y los ingredientes que lo acompañan, componen el pastel.

Conozcamos en forma breve la historia de la Apulia (Puglia), que en líneas generales repite los avatares históricos de toda Italia. La Apulia se ubica en la región SE de Italia. Si imaginamos el mapa de Italia como una bota, la veríamos desde la espuela de la bota hasta el final del taco. Esta región abarca una importante zona costera, sobre el mar Adriático y el Jónico. Su capital es la ciudad de Bari. LOs orígenes se remontan a unos dos milenios A.C., en el territorio de los peucetios (pueblo de origen ilirio, que se extendía hasta el Danubio). Conquistada por los helenos (quedó la influencia de la cocina griega) en ese tiempo la ciudad de Taranto, situada en la costa oeste, fue la capital de la Magna Grecia. Del mismo origen son ciudades como Gallipoli, Bari y Otranto. Sus especialidades culinarias reflejan el estilo mediterráneo, basado fundamentalmente en la presencia de verduras, aceite de oliva, frutos de mar, cereales y buena diversidad de frutas.

Pasó a los romanos entre el -326 y -317. La ocuparon sucesivamente los ostrogodos (s.V), los bizantinos (s.VI), los muslmanes en 840-870 y los lombardos (s.VII y VIII), aunque los bizantinos lograron mantener los posesión de los puertos principales. La carga impositiva los llevó a una rebelión en 1009, aplastada en 1012, por lo que hicieron alianza con los normandos, que tras derrotar a los bizantinos, la conquistaron en 1071. A partir de ese momento Bari pasó a ser uno de los puertos comerciales más activos del sur de Italia. Antes de la conquista de Jerusalem sus naves recorrían las costas de Siria y Palestina, luego fue puerto de embarque utilizado por los cruzados. Con el dominio de los Anjou (1266-1435), los genoveses, florentinos y venecianos monopolizaron el comercio de la Apulia. En 1442 se impuso la casa de Aragón, la que envolvió a la región en las guerras entre las monarquías europeas. Las fuerzas de Napoleón la ocuparon de 1806-1815, luego vino la restauración borbónica y continuó con las luchas del s.XIX, hasta la conformación del reino de Italia.

Debido a que provee gran parte del trigo duro que se utiliza para elaborar la pastasciutta, a esta región se la suele llamar el "granero de Italia". Apulia también es la principal productora y exportadora del "oro verde": el aceite de oliva. La excelente pasta que se elabora industrialmente llega a todo el mundo. Hay un dicho que expresa acertadamente la popularidad de entre su gente tiene la pasta: "Cristo: haz que lluevan macarrones y llena nuestros depósitos de ragú".

Pasemos a la receta del PASTEL DE ZITE AL HORNO.

INGREDIENTES: tomates peritas 500 gr. de aceite de oliva: 3 cucharadas y adicional para la fuente, Ajo: dos dientes, pelados (y sin el brote); salchicha parrillera 300 gr.; vino tinto 150 cc. albahaca : 8 hojas; sal y pimienta negra: a gusto; huevos: 4 ; arvejas congeladas 50 gr. paste zite: 500 gr. sal gruesa: una cucharada; mozzarella fresca 200 gr. cortada en rodajas finas; queso parmesano rallado: 80 gr.

ALGORITMO
1-  Pase los tomates un minuto por agua hirviendo, pélelos y córtelo en cubos
2- En una cacerola en las 3 cucharadas de aceite de oliva, dore el ajo y retírelo
3- Pele la salchicha, desmenucela y coloquela en la cacerola, dórela a fuego moderado
4- Rocíe con el vino tinto, deje evaporar el alcohol 3 minutos y añada el tomate
5- Cocine a fuego moderado 45 minutos. Revuelva regularmente. Luego sazone con la albahaca picada, sal y pimienta.
6- Prepare los huevos duros. Escúrralos, pélelos y córtelos en trocitos.
7- Cocine las arvejas en agua hirviendo, escúrralas y reserve.
8- Rompa los fideos a un largo de 7-8 cm. Ponga a hervir agua en una olla con 4 litros de agua y la sal gruesa, y cocine al dente. Cuele la pasta y enfríela bajo la canilla.

ARMADO: Aceite una fuente. Pongo en el fondo un poco de salsa, encima una capa de pasta, otro poco de salsa. Coloque una cucharada de arvejas, láminas de mozzarella, un poco de huevo duro picado y un toque de queso rallado.
Siga repitiendo el esquema: otra capa de pasta, más salsa, arvejas, mozzarella, huevo, queso rallado, hasta completar la fuente. Debe terminar con bastante salsa y queso rallado
Lleve el pastel a horno moderado, unos 30 minutos. Retire la fuente del horno y deje reposar el pastel unos minutos.
Luego lleve la fuente a la mesa y sírvalo cortado en porciones.

CONSEJITOS:
1- se puede reemplazar el zite, por penne rigate o macarrones.
2- Utilice buena salchicha de cerdo. Si ve que viene con mucha grasa, puede reemplazarla por albondiguitas caseras.
3- Una receta para los huevos duros: ponga agua fría en una olla no muy grande, agregue los huevos y lleve al fuego. Compute un minuto desde que rompe el hervor. Apague el fuego y déjelos enfriar en la misma agua.
4- La pasta debe estar más bien durita en el momento de escurrirla, pues el pastel lleva luego media hora de horno con abundante salsa, con lo que los fideos llegarán a su punto justo de cocción
5- Atención con los tomates. Pasada la época veraniega aparece cierta variedad híbrida, con poca pulpa y un centro blanco y duro. Es preferible entonces utilizar buena marca de tomate en lata.

¡A disfrutar !

Tomás Coldaroli, 2005.

A la barra

A la barra

A Irene y Tomasito, a quienes espero visitar a fines del próximo enero, para degustar unos langostinos con chablis en la rambla, si todavía existe. Rindo homenaje a nuestros númenes tutelares.


Aferrado al estaño, que es la barra, en realidad me agarro de una copa. Sirve, fontanero. Necesito 100 cm3 de champaña para recuperar el equilibrio. Siempre inestable. Avanzamos sobre la incertidumbre, ya lo dijo Heisenberg en 1921. Oh, qué bueno está el chandon extra brut. Tomemos otro, Tomasito. Irene nos comprenderá. Sabes que soy amigo de la matemática, la filosofía y las bebidas. En este punto no logré superar el eclecticismo, necesario en algunos puntos de fe. Yo tenía 18 años, y me fui a Buenos Aires a estudiar. Llegué fresquito en 1961, aproxi, cuando nacía la CUFO en Bolivia 530. "Viene contento el nuevo", escribió Mario Benedetti por esos años. Mito, Fulge y el Viejo estaban entre los veteranos. Bauso, Pelusso y yo entre los nuevos. Tomás Coldaroli se situaba en el medio: era veterano, pero prefería platicar con los recién venidos. Arriba vivían las chicas Mila, de las que algunos nos enamoramos. En la oficina del frente, el Gordo Fraga y su socio. Hace unos cuarenta años me fui del barrio, y desde entonces sólo vi a unos pocos. Empiezo, a capella y de memoria.

En la CUSC

El recuerdo comienza con listas, listas de apellido y nombres. Esquicios de personalidades, todas ricas y diversas que configuran un retrato magnífico de la época que nos tocó compartir. Cada uno la señalará con sus propios límites temporales y espirituales. Para mí, fue la década del 60, que pasé integra en Buenos Aires.

El gordo Ceci, José Bonpland, y aquel muchacho misionero (¿Dávalos?...) Algunos venían de los pensionados del cura Echeverry y Boneo.
El querido Alfredo Repetti (+), abogado en Junín, casado con una chica de Flores, llamada María Esther Monasterio.
Los Pomposiello... José María (+), Talo y el menor... Provenían de un farmacéutico, también de Junín.
El gallego Luis Más, de muy buena pluma. Este año visité Mendoza y compré su hermosa novela La siesta.
Había otros hermanos de Junín, los Mallea, cuya trayectoria recordaré en otra Carta Annua.
Juan Martín Rosselli (+), arquitecto y apasionado artista, que me enseñó a pirograbar.

Luis Boutique, el padre Provincial que nos visita en las apartadas parroquias donde ejercemos modesta (y a veces ilegalmente) nuestro ministerio.

Narciso Sebastián Carabús, el altivo Marqués de Las Pirquitas. Estos años nos visitamos con frecuencia. En 1990 y 1994 trabajé varios meses en Catamarca, y me alojé en el primer piso de su casa de la Calle Rivadavia 520. Su familia es de prosapia española y su prestigio de generaciones se expresa en una panadería. Es afectuoso, irónico, sonriente y tiene muchos refranes aplicables a cada ocasión, y otras creaciones propias. Cuando le dice a una chica “Sos divina”, establece un clima propicio a la comunicación. Ascético y prudente, corta el pan en pequeños trozos. No bebe ni fuma. Padre de dos hijas (… y Rocío) se encuentra actualmente separado, y se le sospechan algunas relaciones ocultas, que no podemos confirmar ni negar.

No puedo olvidarme de Guido Mogro, que me enseñó a manejar el volante de mi vida. Y de José Musci, que me circuncidó en ocasión de mi conversión a la fe de Abraham. Allí estaban... el cura Núñez que hablaba con los chinos... el nacionalismo un tanto colorado de Genta... el democristianismo de Sueldo y la cgt de Ongaro.
Hasta que vino el Padre Beranger, la tutela espititual fue ejercida por Pedro Nasser, Obispo Ortodoxo en el exilio, nativo de Santiago del Estero, provincia sirio-libanesa, que hasta hoy nos acompaña en los sufridos campos del norte mestizo, vapuleados por los que se dicen progresistas.

Un día llegó Héctor Maletta desde Azul. Su inteligencia deslumbrante y su ingenio me dejaba sin palabras. Comenzó a estudiar sociología dos años después que yo, y en menos de un año dominaba la teoría social, los intríngulis metodológicos más complicados, que me explicaba generosamente. Recuerdo su ensayo titulado “Estructura latente de sistemas dicotómicos”, que publicó Rabinovich (librero y editor de Nueva Visión) en su serie de fichas mimeografiadas. Además, escribía música para instrumentos de percusión, y escribía poesía, en verso libre. En uno de sus poemas, proclamaba su anhelo de “una región de fuerte compromiso”.

De Olavarría vino Carlos Dino Alem, de quien recuerdo su bonhomía y gesto sonriente. Y luego el amable marplatense Copete Lorenzo, de impecable atuendo y peinado con gomina.
-¿Cómo se llamaba la señora que cocinaba? ¿Doña Rosa, quizá?

En la CUFO

Pasé
de las noches de adoración en la Basílica del Santísimo Sacramento a los curas obreros de inspiración fucoltiana en la Boca. No me quiero olvidar de Jorge Di Gennaro (y Rita). Vestía él de robe de chambre violeta subido, amarronada por el polvo. Poseía el arte de tocar la guitarra y canturrear. Hombre delicado si hay uno. Para conversar, lo hacía con su cata, que se paraba en el hombro derecho.
 

Mito y Fito eran Fernández MacLoughlin, nada menos, o sea celtíberos. Mito y su amigo Zaidman eran un eje médico-judeo-cristiano. Fito, un admirado maestro en el arte del decir tanguero. El sabio y estricto Héctor Fulgenzi y su noviesposa Mary Hall, con quien se casó en 1963. Roberto Alberti de Salto, junto al flaco Gabato y los hermanos Novillo. Mucha música y sentir bonaerense. Ellos llegaron en los últimos tiempos, junto a Ernesto (a) Perro Nanni y Patricio Griffin, también de Junín. Sé que Tati murió, igual que Raúl Bauso (Arrecifes), y el entrañable Darío Pelusso (Vedia), que me enseñó mucho en noches de aventura en los piringundines del bajo.
 

La lista no termina ahí. El misterioso Carlos Lázzaro, de San Juan, a quien encontré una noche repitiendo la palabra "ojarac" ante el micrófono del Geloso. Se proponía invertir la cinta y comprobar si se escuchaba "carajo". Estaba Turk, venido de San Ramón de la Nueva Orán, trajo una hermosa onda musical. Rubio, peinaba a la gomina un elegante jopo. Luego el inefable Chino Mata, misterioso como todo oriental. Me gustaría tenerlo como abogado, y pienso que me asiste desde el más allá (plus ultra).

En los últimos años se produjo el ingreso de la corriente litoraleña, encarnada en el educadísimo y bien vestido Russell (buen dibujante), y el flaco Ernesto Bavio, guitarrista y cantor sincero, y agregaré que exitoso con las minas. Uno de los amigos de este último se llama Santiago Hynes (alias Jimmy), y tuve la alegría de encontrarlo este año.

En la cocina estaba la señora Quispe, de aspecto boliviano-oriental, con quien bailé cierto día en una casa de la Boca. Nos cocinaba todos los días y yo la amaba.

Otro de los personajes entrañables que nos visitaba durante los últimos tiempos era Héctor Pérez Colman, con quien he perdido el contacto. Me transmitió el afecto por el dibujo a pluma y la sexopatía. Si saben algo de él, avisen. Soñaba con el Brasil y las mulatas. Harto conversador, inquietante, divertido y por momentos algo pesado era el gallego Fernando Rincón Cortés. Iba a tomar sol a la playa El Ancla con un grueso libro de medicina. Ser estudiante ayudaba al levante, consideraba él.

Ut supra

Yo aquí, en la monacal transpiración de mi cuerpo recóndito de estudiante perpetuo, deseo lo mejor, que está en nuestras manos. Luego de ponerlas sobre el corazón, extiendo los brazos y las abro, para recibir. Luego de un minuto en silencio, los cerrados ojos hacia arriba, siento en la palma el peso de la luz.

En un segundo momento miro hacia abajo, la mente en la tierra que nos sostiene. Las palmas hacia abajo, levemente encorvadas. Otro minuto. Oh, de allí viene la sombra necesaria para pintar. Adelante.

Alberto